Casa del Migrante JOSÉ. Recibiendo personas de Honduras.

Eucaristía en Casa del Migrante JOSÉ en la prelatura de Esquipulas, Diócesis de Zacapa y Chiquimula.

Elementos de Cruz Roja ya están listos para atenderles.

Estos desplazamientos masivos si que cuestionan y descubren los discursos de los gobiernos de la región sobre las migraciones.

Se resisten a reconocer la situación que enfrenta día a dia la población.

Dicen que no hay desplazamiento forzado por pobreza extrema y violencia, que todo está bien, que hay desarrollo, que la economía mejora.

Pero la realidad dice hambre, violencia, servidores públicos sin verguenza, hambre insaciable para sostenerse en el poder, manipulación de medios de comunicación, persecución y criminalización de defensores de derechos humanos, de los bosques, montañas y rios; contubernio con empresas extranjeras extractoras de riquezas, corrupción, uso de la fuerza pública para represión, sistemas de justicia viciados, discursos encubridores de la verdad y de la justicia, pueblos originarios continuamente en el abandono y la miseria, empresarios sin escrúpulos ni ética, uso de la biblia y de las iglesias para enagañar y adormecer.

La lista podŕia seguir.

Las migraciones forzadas de personas que gota a gota o en caravana son el reflejo de sistemas de gobierno que no han sabido gobernar.

Abogamos por el derecho a no emigrar de forma forzada y por el derecho a emigrar cuando de salvar la vida se trata.

Dios nos dió el mundo como casa común y no puso fronteras.

Acusan de migración irregular e insegura, pero por otro lado, quien acusa la provoca.

El peor y muy posible escenario puede ser el que algunos políticos de aquí o de allá y mas allá estén haciendo leña del árbol caído.

En la historia, las personas migrantes han sido utilizadas para implementar leyes de seguridad y control, para intervencionismos, para mejorar el ingreso de activos, para proselitismo y campañas políticas, para elecciones y punta de lanza contra oponentes políticos.

Así personas vulnerables por las condiciones sociopolíticas terminan siendo utilizados y revictimizadas por gente astuta y oportunista.

Después de todo, son ellas, las personas en migración, las que enfrentan y reciben los garrotazos y las deportaciones, y así acrecientan su dolor e impotencia.

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