DESIERTO

Dibujo realizado en el Centro Scalabriniano de Atención a Migrantres, por niño migrante en tránsito por Guatemala. 
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Me haz llevado al desierto,
¿Acaso una esperanza?
…labios resecos, polvo en la cara.No más fuerzas… ¡Señor me caigo!
Mis pies cansados, casi descalzo.
Estoy cansado… confundido entre el cansancio y la nostalgia.

Siento cargar la nada… la desesperanza.
¿Para dónde mirar?… ¿de dónde  me sostengo?

hay una violencia que me persigue y casi me mata…
… Y mi madre patria… se ha prostituido!!!
Hoy sólo engendra miseria, violencia, extorsión… MUERTE!!!

Seco… seco por dentro y por fuera!!!

Un anawim.

 

MENSAJE POR EL “VÍA CRUCIS” DEL MIGRANTE 2013

MIGRANTES: Deportaciones e Indiferencia, una llaga que deber ser sanada.

La Comisión Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala, las Casas del Migrante de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos de Ciudad de Guatemala y Tecún Umán, San Marcos, organizaciones pro migrantes y los representantes de otras denominaciones religiosas en Guatemala, inspirados en la instrucción “La Caridad de Cristo hacia los migrantes”, nos unimos para hacer público el clamor y el sufrimiento de las personas migrantes y de sus familiares, que viven el drama humano de la migración forzada (desalojos, desplazamientos, deportaciones), y sobre todo la indiferencia ante tales situaciones.

En este sentido, a la Opinión Pública Nacional e Internacional:

MANIFESTAMOS LO SIGUIENTE: Sigue leyendo

ORACION POR PERSONAS MIGRANTES Y REFUGIADAS

Rosa fresca del Tepeyac, florecida en el crudo invierno del Anáhuac, semilla de Evangelio en este Mundo Nuevo; Madre, Salud y Regazo de quienes a ti se acogen, Mujer peregrina llena de Dios, presurosa en las montañas de Judea y presente en las colinas y veredas de nuestra vida toda, atiende a nuestras suplicas.

Ayer te hiciste encontradiza ante Juan Diego, hoy te pedimos que vengas al encuentro de quienes han emprendido jornadas hacia la vida y habiendo dejado tierra, familia y hogar corren presurosos y desconcertados hacia el encuentro de una vida más digna. Señora y Niña Nuestra, intercede ante tu Hijo para que las correrías llenas de incertidumbre de los migrantes y los refugiados, se vean protegidas por la Providencia amorosa del Verdadero Dios por quien se vive.

Que tu corazón maternal alcance del Omnipotente la protección de quienes en camino experimentan la desolación, el abandono y los muchos peligros que les acechan. Que en medio da las dificultades, tu mensaje de amor y comprensión resuene lleno de esperanza en el corazón de quienes sufren las duras pruebas de la migración y el exilio, y que tus palabras confiadas, resuenen en sus corazones lastimados como signo de esperanza:

¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?

¿No estás por ventura  en mi regazo? ¿No soy yo tu salud? ¿Qué más has de menester?

P. Miguel Álvarez, cs.