ONU: Hacer de la comunidad internacional una “familia universal”

El obispo Jurkovic aboga por la libertad religiosa en el anteproyecto para los refugiados.

Discurso de Mons Jurkovic

Señora Moderadora,

La delegación de la Santa Sede expresa su gratitud al HCR y, en particular, al Alto Comisario Adjunto por su liderazgo y por su minuciosa presentación del anteproyecto.

La Declaración de New York nos ha puesto en el camino de la solidaridad mundial con los refugiados. Lograr “un reparto más equitativo de la carga y la responsabilidad de proteger y asistir mejor a los refugiados y apoyar a los Estados anfitriones y a las comunidades afectadas” es una tarea que va más allá de la buena voluntad de cada país y llama a la flexibilidad, a la coherencia y a la cooperación dentro de la comunidad internacional.

Gracias a la presencia de tantas delegaciones en esta sala, este momento histórico puede entenderse fácilmente como una oportunidad para elevar el enfoque estándar de la comunidad internacional para proteger, ayudar y encontrar soluciones duraderas a las de una familia universal, respondiendo al noble principio de la solidaridad y de la compasión fraterna ofreciendo una respuesta global más concertada y equitativa.

El Papa Francisco recuerda que “defender los derechos inalienables de los refugiados, garantizar sus libertades fundamentales y respetar su dignidad son deberes de los que nadie puede ser eximido” (1). Por lo tanto, mi delegación acoge con satisfacción el anteproyecto en sus objetivos y visión, que todos compartimos. La tensión dialéctica entre la respuesta ideal y el pragmatismo existencial es bien conocido. Sin embargo, en vista de estos nobles objetivos, no debemos descuidar nada para establecer políticas y medidas concretas.

Señora moderadora,

El anteproyecto reconoce las respuestas generosas y admirables de estas familias y comunidades locales que, a pesar de sus dificultades han mantenido sus fronteras y sus corazones abiertos para acoger a los refugiados. Estas sociedades deberían recibir un apoyo tangible y rápido de la comunidad internacional. De hecho, sin solidaridad, sería imposible agarantizar a los refugiados “el ejercicio más amplio posible de sus derechos y libertades fundamentales” a los que tienen derecho.

Sin embargo, también se necesita voluntad política para garantizar que la responsabilidad de proteger sea lo suficientemente amplia como para abarcar la prevención de las tragedias del desplazamiento forzado. En este sentido, el énfasis en el desarrollo es esencial, pero debe ir de la mano de la ayuda humanitaria. Con este fin, debemos tener en cuenta que los refugiados no son peones en el tablero de ajedrez de la humanidad. “Son niños, mujeres y hombres que se van o se ven obligados a abandonar sus hogares por diversas razones, que comparten un deseo legítimo de conocer y tener, pero sobre todo de ser más” (2).

La protección de los derechos fundamentales de todos es clave para la situación cambiante de los refugiados y las personas internamente desplazadas. En esta etapa preliminar, mi delegación desea señalar algunos aspectos de especial interés para mi delegación, que parecen haberse excluido del anteproyecto, como la falta de referencia a la dimensión espiritual de los refugiados y el derecho a la libertad religiosa y a la necesidad de hacer más para respetar la unidad de la familia, la unidad natural y fundamental de la sociedad y el derecho básico del refugiado. Además, aunque entendemos que algunos elementos, como la referencia al principio de no devolución, se han omitido porque ya figuran en el Anexo I, puede ser importante describirlos nuevamente en el Programa de Acción.

Señora moderadora,

Por último, mi delegación celebra la idea de evaluar periódicamente el progreso y la viabilidad del Pacto Mundial a la luz de los acontecimientos anteriores y las situaciones futuras, que ahora no podemos considerar.

A pesar de su naturaleza legal no vinculante, este documento tiene un fuerte carácter moralmente vinculante. Por estos motivos, mi delegación desea proponer la inserción de una cláusula adicional en la parte introductoria, subrayando dos puntos: (1) en primer lugar, que las medidas recomendadas deben interpretarse como un colectivo indivisible y universal en el servicio, y en el mejor interés de los refugiados y solicitantes de asilo, en lugar de solo una lista de las mejores prácticas desarticuladas de las que se puede extraer aquí y allá, de acuerdo con las prioridades nacionales ;(2) en segundo lugar, que la persona humana permanezca, en todos los casos, bajo la protección de los principios de la humanidad y los preceptos de la conciencia pública.

Gracias, señora moderadora.

  1. Papa Francisco, Discurso en el Foro Internacional sobre Migración y Paz, 21 de febrero de 2017.
  2. Papa Francisco, mensaje para el día mundial de los migrantes y refugiados, 5 de agosto de 2013.

© Traducción de ZENIT, Raquel Anillo

 

Tomado de: es.zenit.org

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