Palabras de Bienvenida del Secretario Ejecutivo de la Comisión Pastoral de Movilidad Humana.

Palabras del Secretario Ejecutivo de la Comisión Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala.

(Saludo en Orden de Precedencia.)

Quienes somos partes de la PMH-CEG, queremos dar la más cordial bienvenida a todos y todas ustedes a este espacio, en donde el valor a la palabra dada, la actitud respetuosa de la escucha y el aporte propositivo serán los ingredientes indispensables para que este Diálogo sea eficaz y significativo.

El hablar hoy de las personas migrantes y refugiadas es una tarea no fácil, aunado a lo controversial, la indiferencia, la desinformación, las concepciones oscurecidas y equivocadas, hacen que el abordaje del fenómeno de la movilidad humana en algunos casos, sea limitado e incluso nulo.

Reconocemos los abundantes beneficios que el hecho de haber emigrado sea de manera voluntaria o forzada han otorgado a cientos de familias, además de construir sociedades pluriculturales enriquecidas con la diversidad de colores, sabores, tradiciones, cosmovisiones, las personas migrantes han encontrado formas honestas de ganarse el pan para ellos y sus familias. Por otra parte también sabemos que para muchos, la palabra “migrante” se escribe con “m” de “muerte”, con ello hablamos de los centenares de personas que en su caminar han perdido la vida.

Entre las limitaciones en la percepción de las migraciones y en la comprensión de las personas migrantes me atrevo mencionar entre otros:

Primero. Mirar en el rostro de la persona migrante solo el signo de dólares, el signo de quetzales, hablar de las personas migrantes como ecuaciones de remesas y los beneficios económicos que aportan tanto en los Estados de origen como en los Estados de destino.

Segundo. Mirar a la persona migrante como boleta electoral, como un voto a favor, de allí, el utilizar el tema, las ofertas, incluso hablar en nombre de las personas migrantes por puros intereses políticos y económicos.

Tercero. Pensar que toda persona solicitante de asilo, toda persona necesitada de protección internacional, que toda persona migrante es delincuente, así, la criminalización de la persona migrante y por ende, pensar que la mejor forma de abordar el tema es solo con un enfoque de seguridad fronteriza, incluso sobre el respecto de la dignidad de la persona, sobre el respeto a los Derechos Humanos. Y por último, la instrumentalización de las personas migrantes como instrumentos de trabajo, como recursos para elevar economías.

Creemos que el objetivo de este evento es invitarles a hacer una reflexión profunda sobre la realidad de las personas migrantes y refugiadas, sobre las personas solicitantes de protección internacional, solicitantes de asilo.

Esta reunión, este encuentro, este diálogo es determinante para que fijemos nuestra postura ante el tema delicado de la reforma migratoria y todas sus implicaciones de la situación de los niños, niñas y adolescentes acompañados o no acompañados.

Nuestra posición es clara, hacemos un llamado a la reflexión, a la colaboración, hagamos un verdadero y eficaz frente a favor de las personas migrantes y refugiadas.

Para finalizar queremos hacer una propuesta, una posible propuesta, un llamado a los gobiernos de la región centroamericana y de República Dominicana para que convoquen a una reunión extraordinaria del Sistema de Integración Centroamericana –SICA-, para que se aborde con carácter de urgencia el tema de las migraciones, retos y desafíos regionales sobre todo ante el estancamiento de la reforma migratoria, las deportaciones masivas, las políticas de retención, las leyes migratorias regionales, los desplazamientos provocados por la violencia y la criminalidad, entre otros muchos.

Qué se está haciendo para recibir a los miles y miles de personas deportadas? Qué se hace para recibirles y reinsertarlos en la vida social y económica?

La Iglesia Católica encabeza hoy por hoy, una cruzada en pro de las personas migrantes y refugiadas. La Iglesia no puede, no quiere quedarse atrás, camina al lado de los nuevos desafíos.

La apertura de la Iglesia al Diálogo y al compromiso corresponsable  es un hecho.

Bienvenidos y bienvenidas todas.