REUNION ANUAL DE SEGUIMIENTO DEL MARCO INTEGRAL REGIONAL PARA LA PROTECCIÓN Y SOLUCIONES.

Washington, DC. 8 de noviembre de 2018

Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña deMigración, Desplazamiento, Refugio y contra la Trata de Personas – CLAMOR.

Región Centroamérica y México.[1]

 

Con agradecimiento por la invitación a los respetables señores:

Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. (ACNUR)

Luis Almagro, Secretario General de la Organización de los Estados Americanos. (OEA)

Buen día para todas y todos ustedes.

Como comunidades de fe y en articulación con Organismos internacionales, Organizaciones de Sociedad Civil y academia, hemos sido parte activa de los procesos en el marco de los MIRPS. También, desde hace décadas, hemos acompañado de forma cercana a las personas desplazadas, refugiadas, retornadas, deportadas y en situación de trata.

Saludamos y valoramos que los seis estados participantes en los MIRPS muestren un discurso esperanzador.

Seguimos insistiendo en que reconocemos las necesidades de protección, hablamos de esfuerzos, respuestas y soluciones para ser implementadas por los Estados; hablamos de colaboración y corresponsabilidad, hablamos de promover y defender los derechos humanos, se reconoce una crisis persistente y la urgencia de dar respuestas creativas, comunes y duraderas.

Constatamos vacíos de protección en los países de origen y situaciones que nos confrontan. Quiero citar palabras de la Conferencia Episcopal de Honduras, que en un comunicado expresó:

“Es deber de los Estados brindar a sus ciudadanos los medios para cubrir sus necesidades básicas, como son: trabajo digno, estable y bien retribuido; salud, educación y vivienda… seguridad social. Y cuando esas condiciones no existen, las personas se ven obligadas a vivir en la fatalidad y muchísimos de ellos a emprender un camino que les lleve al desarrollo y superación, hallándose en la vergonzosa y dolorosa necesidad de tener que abandonar sus familias, sus amistades, su comunidad, su cultura, su ambiente y la tierra que los vio nacer”.[2]

La crisis de desplazamiento forzoso, interno y transnacional, en el norte de Centroamérica no es reciente, por las casas para migrantes y refugiados en Guatemala y México, en los últimos cuatro años, pasaron miles de personas migrantes y refugiadas, y tenemos la información en nuestras bases de datos.[3]

El actual desplazamiento gota a gota y la presencia de las caravanas nos han confrontado, nos han forzado a responder de tan variadas maneras. Estas migraciones han activado sentimientos y acciones de hospitalidad, así como resistencias visibles, descubriendo jugadas y tácticas políticas. Seguimos cuestionando las causas primarias y el abordaje actual y las percepciones de diferentes actores.

Como red de instancias eclesiales hemos activado nuestras redes de atención y protección. Personal y agentes de la Pastoral de Movilidad Humana (abogadas, trabajadoras sociales, voluntarios.)

Desde nuestra experiencia en el acompañamiento en los más de 80 espacios de atención a población en movilidad humana, desde Panamá hasta México, podemos tristemente constatar lo siguiente.

  • Ante el incremento de solicitantes, encontramos puertas cerradas para recibir a personas en necesidad de protección.
  • Muy pocas y hasta nulas respuestas por parte de los Estados, a decir mejor, de
  • Incapacidad para identificar a personas con necesidad de protección, deficiencia en el acceso a sistemas de asilo.
  • Se han implementado acciones que van en detrimento del acceso a territorio para solicitar. A pesar de la existencia de algunas legislaciones que muestran avances en cuestión de derechos humanos en su lenguaje, persisten vacíos muy visibles en el tema de la reglamentación.
  • Falta mucho para afirmar que hay una suficiente, segura y digna recepción.
  • Mucho que desear en el tema de la implementación y eficacia de programas de reinserción a población deportada.
  • Mucho que desear en el tema de lugares seguros y dignos para personas refugiadas solicitantes o ya reconocidas.

Para concluir, afirmamos el valor de trabajo en equipo para crear sinergias positivas que ofrezca alternativas para proteger a personas desplazadas, refugiadas y en situación de trata

Reconocemos el apoyo internacional en términos políticos, técnicos y financieros.

Reiteramosnuestro deseo de ser parte de toda iniciativa que humanice y dignifique a las personas migrantes y refugiadas.

Muchas Gracias.

 

 

[1]En Representación de Monseñor Álvaro Ramazzini, Obispo de Huehuetenango, presidente de la Comisión Episcopal de Justicia y Solidaridad y de la Pastoral de Movilidad Humana, en la Conferencia Episcopal de Guatemala, quien presente en San Pedro Sula, Honduras, habló en nombre de la Red CLAMOR del CELAM.

[2]Conferencia Episcopal de Honduras. Comunicado sobre Caravana de persona migrantes y refugiadas.

[3]Como iglesia católica en misión con personas en situación de migración, refugio y trata contamos con información en las bases de datos en las Pastorales de Movilidad Humana, en Red Jesuita para Migrantes, en Red Jesuita para Refugiados, Redes de Misioneros Scalabrinianos y Misioneras Scalabrinianas.

Publicado en Evento.

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