Opinion

La GOBERNANZA DE LAS MIGRACIONES ES OTRA COSA.

ANTE PLAN GOBERNANZA DE LAS MIGRACIONES EN GUATEMALA.

No sean ingenuos y no traten de confundir.

Lo que ustedes llaman gobernanza de migraciones irregulares, no es otra cosa que replicar el modelo de acciones para detener a las personas migrantes para que no lleguen a la frontera del "Norte". Simplemente están obedeciendo órdenes y reaccionando ante la presión de Estados Unidos.

Los países de Centromérica y México se están alineando a las políticas antimigratorias.

Decenas de retenes desde Agua Caliente, Chiquimula, Zacapa, Guatemala, Reu, San Marcos, Quiché, Totonicapán y Huehuetenango.

Muchas de estas personas migrantes, por ningún motivo, pueden ser deportadas a su lugar de origen ya que corren serios riesgos y son sujetos al derecho de asilo-refugio como proclama la Convención de 1951 y otros instrumentos internacionales que Guatemala ha firmado y ratificado.

Necesario es, que el Estado de Guatemala, al momento de la detención, verifique y se asegure de no devolver a personas con necesidad de protección internacional.

Por otro lado, pedimos una seria gobernanza de las migraciones que implica garantizar derechos y procedimientos.

Pedimos un apego serio a sus compromisos internacionales, el repeto a la integridad y dignidad de las personas en situación de migración, refugio y trata.

Así como se alinean para criminalizar, detener, deportar, violentar a las personas migrantes, se han de alinear, organizar, coordinar y sumar esfuerzos en la región para cortar de raíz los graves problemas sociales que impulsa a las personas a huir de ambientes hostiles, inseguros, y sin oportunidades.

Insistimos en que es un error garrafal abordar el fenómeno migratorio sólo con un enfoque de securitización (cuerpos policiales y militares).

No quieren ver migrantes, responden obedientemente a intereses políticos pero no crean condiciones dignas en Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala.

Sigan tratando así a su gente y verán que sus ciudadanos seguirán migrando aunque les construyan bardas, murallas humanas de militares y retenes. O se les mueren en su propia tierra, o se mueren en el intento de sobrevivencia.

Sigan apostando, gastando y despilfarrando en armas e instumentos militares y desatendiendo a sus poblaciones mas vulnerables: pueblos originarios, niños, niñas, adolescentes y jóvenes; sigan sin garantizar la salud y educación; sin escuelas dignas, sin maestros, sin proyectos de desarrollo rural, sin soberanía alimentaria.

Sigan así y verán que con nada detendrán las migraciones forzadas. Pues el impulso a vivir y sobrevivir es mucho más fuerte que cualquier mecanismo de bloqueo, fronteras fisicas y psicológicas y más fuerte que la muerte misma.

Esa rebeldía de la vida, esa esperanza no se detiene y no muere.

JLCT