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Situación de migrantes haitianos, africanos y cubanos en Choluteca, Honduras.

Aproximadamente 300 personas originarias de Haití, África y Cuba, (mayoritariamente haitianos) tienen ya más de 24 días hacinados en habitaciones que rentan en Choluteca, Honduras

Afirman que ya no tienen dinero. Les piden de 5 a 7 dólares por día a cada persona. Hay muchos que tienen menos de 18 años, Hay mujeres embarazadas. En una de las casas hay mujer a punto de dar a luz. Afirman que no le han querido recibir en el hospital porque no tiene residencia.

Afirman que ninguna organización se ha presentado, salvo una que fue a pedir el número total de personas, los nombres y datos de pasaportes. En un primer momento, mujeres abogadas que forman una red de defensoras de derechos humanos en Choluteca apoyaron a quienes fueron sacados se una vivienda a la calle.

Uno de ellos que habla muy bien el español afirma que presuntamente una persona de OIM les ofreció apoyo para retornarles a Haití vía aérea. Por las disposiciones de gobierno y por amenazas de vecinos no pueden salir a la calle ni para comprar alguna cosa. Se les ha dicho que esperen a que las fronteras se abran, pero también han sido amenazados con deportarlos a Nicaragua.

Sabemos y estamos seguros de que cientos de migrantes del caribe y de África cruzan Centroamérica, pues algunos países les otorgan visas humanitarias de tránsito o una sanción administrativa para abandonar el país. Nicaragua y Honduras piden en promedio 150 dólares por esos oficios de tránsito por persona. Tenemos copias de esos documentos.

Sucede ahora que por la crisis sanitaria, cientos de ellos han quedado varados en la región centroamericana. Algunos han sido deportados desde Honduras a Nicaragua. Aquellos miles de haitianos y africanos que han logrado entrar a México, los podemos ver en Tijuana y en Tapachula. Algunos de ellos bajo proceso de Asilo ante la COMAR y otros sólo esperando o “desesperando” el momento para continuar.

Los podemos ver también dentro de la estación migratoria Siglo XXI Tapachula, en donde, según haitianos que han estado detenidos hasta por 15 días, no reciben trato digno. El alimento muy escaso y están hacinados. Con la epidemia, las cosas para ellos se recrudecen. No cuentan con trabajo, vecinos no quieren rentarles viviendas, se les ve y se les teme y discrimina ahora no solo por su raza sino como sospechosos y potenciales portadores del tan mencionado virus.

Surgen varias preguntas ¿Qué hacer? ¿Si los funcionarios de Costa Rica, Nicaragua y Honduras saben que han entrado a su territorio nacional y además les han otorgado permisos o visas humanitarias de tránsito, ahora, con la epidemia, porque no responden mientras están varados? ¿Y los derechos humanos que están obligados a respetar?

Los derechos humanos ni desaparecen ni se pierden al cruzar las fronteras. Pedimos, exigimos ayuda humanitaria: alimentación, atención médica acceso a la salud y acceso a la justicia. Que el gobierno de Honduras responda inmediatamente y atienda a estas personas migrantes. Que ante la emergencia coordine y solicite ayuda necesaria a los organismos internacionales de cooperación.

Que solicite el apoyo a OIM, ACNUR, UNICEF y Organizaciones civiles para responder de forma urgente pues esto se ha tornado una crisis humanitaria. Que les visiten y verifiquen las condiciones en las que se encuentran.

Por otro lado, y no menos urgente, es momento para desmantelar redes de personas organizadas para el tráfico ilícito y la trata de personas a lo largo de la ruta migratoria. Ese es un negocio en donde se lucra de forma desvergonzada e inhumana.

Insistimos por un mayor compromiso político, ético y humano a quienes gobiernan, para que lo hagan de tal forma que sus ciudadanos no tengan que huir de la pobreza, miseria, falta de oportunidades, violencia a razón de la corrupción e impunidad.

Que la solidaridad entre los estados sea verdadera para evitar estas migraciones forzadas, terminar con el tráfico ilícito de personas, drogas y armas y la trata de personas. Abogamos por la dignidad y justicia a personas migrantes y refugiadas.

Iglesia, medios de comunicación, gobernantes, instituciones defensoras de derechos humanos (nacionales, regionales, interamericana, internacional) sociedad civil y personas de buena voluntad podamos humanizar y dignificar a las personas en situación de movilidad humana y respondamos ante estas tragedias.

Se trata de seres humanos. Se trata de nosotros. Se trata de todos.

Pbro. Juan Luis Carbajal, CS
Secretario Ejecutivo
Pastoral de Movilidad Humana.
Guatemala.

Fotografías.
Jóven Haitiano.
Choluteca, Honduras